He subido a lo alto de la montaña,
y he visto el valle muriendo.
Ví al cóndor,
llorando en medio del desierto;
quejándose a Viracocha,
de lo que los humanos, le estaban haciendo.
Estoy en la cima del Huayna Picchu,
podría lanzarme al abismo,
pero ningún ángel, vendría a mi auxilio.
Los poderosos apus, ya no dicen nada;
los ríos, ya no traen agua;
han perforado sus entrañas,
buscando el brillante metal.
Silenciosos cómplices;
yo te conozco, y tú me conoces.
Neptuno llora a sus pececillos,
que se bañan en mareas negras.
No hay más voz;
solo el gemido,
de un triste pescador.
Sabia Pacha mama,
tus hijos hemos crecido,
para acortarte los días;
ni tu hermano el mar,
se libra de nuestra avaricia.
Nadie se enrolla;
todos dicen:"ay que pena";
todos dicen:"ay que fuerte";
vaya gente valiente.
Mi abismo es tu abismo;
nuestro abismo el de todos mismo.
Vamos camino al precipicio.
¿Cuándo dejaremos de escupir al cielo,
y de fabricar tanto veneno?.
Esperemos que aún quede tiempo.
Actos terribles;
ganas suicidas;
bofetada mental;
un simple mortal.
.jpg)

.jpg)